05/05/2015 | El Calbuco
Las cenizas van a volver a caer
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Hay que tomarse el trabajo de saber que este tipo de erupciones van a seguir ocurriendo y entender que el camino es invertir más energía en conocer a los volcanes”. Gustavo Villarosa habla a un costado de la Ruta 40, que une Bariloche con El Bolsón,hacia donde se dirige tras los pasos de las cenizas del volcán Calbuco, que ayer erupcionó por tercera vez y generó nuevamente alarma en el norte de la Patagonia.

Villarosa, geólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y referente en el estudio de los volcanes, es consciente del peligro que representa una erupción y, precisamente por eso, busca bajarle el tono alarmista con el que muchas veces se abordan estos temas.

Reconoce que nadie puede descartar una nueva erupción y habla, incluso, de la lluvia ácidaque en las últimas horas cayó sobre la zona afectada por las cenizas. Sin embargo, el científico minimizó sus efectos en las personas. “Es un fenómeno que se da por la mezcla del agua con el dióxido de azufre que emiten los volcanes. Puede haber algún efecto en la vegetación más cercana al Calbuco, pero en los hombres pasa inadvertido. Es agua un poco más ácida y nada más. Probablemente haya habido lluvia ácida y ni siquiera nos hayamos dado cuenta”.

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El jueves, luego del mediodía, el volcán Calbuco erupcionó por tercera vez. Sin embargo, hasta el momento las consecuencias fueron menos graves de lo que se esperaba. “Fue un pulso bastante corto y de menor intensidad que los anteriores. La pluma tuvo 4 kilómetros de altura, un tercio de lo que fueron los anteriores”, señaló Villarosa. Además, la dirección del viento llevó las cenizas hacia el sudeste, situación que preservó a las ciudades más vulneradas en los últimos días, como San Martín de los Andes, Villa la Angostura y Junín de los Andes.

De todos modos, advirtió el especialista, “no se puede descartar” una cuarta erupción. Tanto las autoridades chilenas como las argentinas realizan estudios constantes sobre el volcán Calbuco.

“Este volcán nos dio la posibilidad de ver algo importante. Porque si bien el Calbuco estaba monitoreado, no había dado avisos suficientes como para anticiparse a la erupción”, señaló Villarosa, quien advirtió también la necesidad de empezar a “convivir” con este tipo de fenómenos.

“Hay que invertir más energía, tiempo, recursos y dinero en conocer a los volcanes. Su historia, su funcionamiento y su pasado. Los parámetros de silencio mínimos y máximos. Es decir, los tiempos que pasan entre una erupción y otra. Este trabajo permite elaborar escenarios mucho más ajustados. Una gestión de riesgo no sirve sólo en emergencias. También es clave a la hora de advertir todos los procesos volcánicos”, analizó.

El geólogo insiste una y otra vez con la idea amigarse con estos fenómenos, más allá de los traumas que puedan traer aparejados. “Nos cuesta entender que este tipo de erupciones van a volver a ocurrir. Ojalá algún día se lleguen a construir casas teniendo en cuenta, por ejemplo, las pendientes en los techos. Hay que aceptarlo. Las cenizas van a volver a caer”.

Nota Publicada el 1/05/2015 en el Diario La Nacion.

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