17/03/2015 | Vida cotidiana
No te puedo sacar de mi cabeza
Ariel Toloza

Son los primeros días de marzo y empiezan las clases. Creo que es el momento oportuno para comentarles sobre un insecto poco querido…pero conocido por la mayoría. Su tamaño es similar al de la cabeza de un fósforo (entre 2-5 mm), no puede volar ni saltar, se alimenta de sangre, y los treinta días que dura su vida los pasa sobre la cabeza de niños y grandes. ¿Ya sabes a quienes me estoy refiriendo?

Seguramente has leído sobre estos parásitos: son los piojos de la cabeza, cuyo nombre científico es Pediculus humanus capitis. Estos pequeños insectos se alimentan de la sangre de la gente desde tiempos prehistóricos. Se han encontrado piojos y liendres en momias provenientes de sitios arqueológicos de Perú, Brasil, Chile, Israel y Egipto. El piojo más antiguo fue encontrado en el pelo de una momia de Brasil de 10.000 años de antigüedad.

Los piojos no se fijan dónde naciste, cuál es tu posición económica ni tu religión. Se ha documentado su presencia en el pelo de personas de clase noble enterradas en Egipto hace 3.000 años atrás, en indígenas nómades de Estados Unidos y en granjeros de Groenlandia.

La importancia de esta plaga en Argentina es muy importante si consideramos que uno de cada cuatro chicos tiene o tuvo piojos en su cabeza.

El tratamiento consiste en sacar los piojos de las cabezas infestadas. Esto se logra mediante el empleo de peine fino y el uso de productos pediculicidas. Durante las últimas dos décadas se han utilizado en Argentina productos que contienen permetrina o d-fenotrina (ambos pertenecientes a la familia de los insecticidas piretroides).

El uso excesivo de estos productos favoreció la aparición de resistencia. ¿Qué significa que sean resistentes?: Es una característica heredable (pasa a las generaciones futuras) y significa que la cantidad de pediculicida que bastaba para matar a los piojos ahora no los mata. Por ejemplo, si los piojos tienen un grado de resistencia de 10, significa que debo usar diez veces más cantidad del producto para producir el mismo efecto inicial deseado. A medida que pasa el tiempo y se continúa con los mismos, la resistencia se acentúa y los insecticidas dejan de ejercer su efecto.

Recientemente se ha encontrado resistencia a los insecticidas piretroides en todas las poblaciones de piojos de la cabeza provenientes de diversas zonas de Argentina. Se determinó que el motivo principal está dado por la presencia de unas mutaciones que modifican la parte de los piojos donde el insecticida ejerce su efecto letal.

El fenómeno de resistencia a los insecticidas no es exclusivo de los piojos, también ocurre en los demás insectos (y también en hongos, plantas y microbios). Es una consecuencia del proceso evolutivo generado por la interacción entre los organismos y los compuestos empleados para su control.

El Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (CONICET-UNIDEF) estudia el efecto producido en el ambiente por diversas plagas de importancia médica, veterinaria y sanitaria. Como consecuencia de esto, se desarrollan y mejoran las estrategias de control para que sean más eficientes y amigables con el ambiente.
Por Ariel C. Toloza

Más info en www.sobrepiojos.com.ar

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